Gratis · Fede Gerle

Prácticas cortas para apagar entre reunión y reunión

Si laburás todo el día, esto es para vos. Ninguna lleva más de cinco minutos y ninguna necesita una app. Empezá por la que te trajo hasta acá; el resto está más abajo

Apagar · 3 minutos

Tres minutos para cortar cuando salís del laburo

Cerrás la compu pero la cabeza sigue en la reunión, en el mail, en lo que quedó pendiente. Llegás a tu casa y estás, pero no estás. Este audio es para ese rato entre una cosa y la otra.

Cuándo usarlo. En el auto, con el motor apagado, antes de bajarte. En la puerta de tu casa, antes de entrar. Cuando terminás de laburar y sentís que no terminaste nada.

Cómo. Sentado, los pies en el piso, los ojos cerrados si podés. Manejando, no.

Te lo guío yo

Tres minutos. Dale play hoy, antes de entrar a tu casa.

Qué fue lo primero que notaste en el cuerpo? Y después fijate cómo entraste a tu casa. Esa es la otra mitad.
Agua · 30 segundos

Agua fría en la cara

Cuando estás a mil, es lo más rápido que conozco para que el cuerpo frene. No hace falta meterse entero al hielo, con la cara alcanza

  1. Llenás un bowl con agua fría. Si tenés hielo, tirale unos cubos.
  2. Soltás todo el aire. Largo, hasta el final.
  3. Metés la cara diez segundos. Frente y pómulos adentro, que es donde el cuerpo lo registra.
  4. Salís. Respirás normal veinte segundos, sin contar nada.
  5. Otra vez. Dos o tres en total y listo.
Antes: si tenés arritmia, alguna condición cardíaca o estás embarazada, consultá con tu médico. Si te mareás, sacá la cara y respirá tranquilo.
Qué pasó en el cuerpo entre la primera y la tercera? No hay respuesta correcta, fijate dónde lo sentiste
Reset · 90 segundos

Noventa segundos para bajar entre reunión y reunión

Salís de una reunión y ya estás entrando a la otra, con la cabeza todavía en la anterior. Cuando el cuerpo está a mil, la respiración se acorta y el pecho se cierra. Respirar hondo, de golpe, te acelera más. Lo que baja es soltar el aire largo.

  1. Sentate con la espalda apoyada y los pies en el piso. Boca cerrada: todo el ejercicio es por la nariz.
  2. Inhalás contando cuatro.
  3. Retenés el aire contando dos.
  4. Exhalás lento, contando seis.
  5. Siete veces seguidas. Eso son noventa segundos.

La clave. Que la exhalación sea siempre más larga que la inhalación. Ahí está todo. No es respirar más: es soltar más largo.

Cuándo usarlo. Antes de una reunión difícil. Cuando te despertás ya acelerado. Después de una discusión. En el auto, antes de entrar a tu casa. Cada vez que estés a mil sin un peligro real enfrente.

Te lo guío yo

Noventa segundos, te voy contando a vos. Dale play y hacelo ahora, no después.

La cabeza bajó, o bajó el cuerpo primero? Casi siempre es en ese orden. Y eso ya te dice por dónde se trabaja.
Nariz · 7 días

Tu ritmo real es el que sostenés con la boca cerrada

Siete días para pasar tus caminatas a respiración nasal. Sin app, sin cinta, sin pagar nada. Marcá cada día cuando lo hagas: queda guardado en este teléfono.

La regla de oro. Si tenés que abrir la boca, bajá el ritmo. Nunca al revés.

Tres cosas antes de empezar. Nada de cinta en la boca: eso es otra cosa y viene mucho después. Si estás congestionado, esperá a la semana que viene, porque la nariz tapada no se entrena. Y si te mareás, abrís la boca y parás: el ejercicio es bajar el ritmo, no aguantar.

Por qué funciona. La nariz filtra y calienta el aire, y le suma óxido nítrico: el oxígeno se aprovecha mejor. Entra menos aire por segundo y el cuerpo aprende a arreglarse con menos.

Y te marca el ritmo sola: mientras podés respirar por la nariz, el esfuerzo se sostiene. No te hace más rápido esta semana. Al principio vas más lento. Ese es el trabajo.

Qué hacés hoy que el lunes no podías? Esa es la pregunta del día siete, y es la única que importa.
Ducha · 21 días

De quince segundos a dos minutos

Tres semanas de duchas frías, con el tiempo subiendo de a poco. Empezás siempre con agua caliente y cerrás con frío. Marcá cada día: queda guardado en este teléfono.

La regla. El número es el tiempo bajo el agua fría, al final de tu ducha de siempre. No es aguantar: es quedarte quieto y soltar el aire largo mientras pasa.

Antes de empezar. Si tenés arritmia, alguna condición cardíaca, presión alta o estás embarazada, consultá con tu médico. Si te mareás o el cuerpo se pone rígido, cortás el agua y salís. Nunca lo hagas solo en una bañera con el cuerpo entero sumergido.

Por qué sube de a poco. Quince segundos son ridículos a propósito. Lo que se entrena no es el frío: es no pelearte con él. Si arrancás en dos minutos, peleás, y a la semana abandonás.

La última semana va sin agua caliente antes. Ahí ya no sorprende.

Qué te costó más: el agua, o los diez segundos antes de abrir la canilla? Esa es la pregunta del día veintiuno. El día uno, la otra: cuánto tardaste en querer salir?
Cuerpo · 2 minutos

Dónde lo guardás

El estrés del laburo no se queda en la cabeza: el cuerpo lo junta en algún lado. Tocá la zona donde lo sentís y te digo qué suele pasar ahí, y qué hacer con eso en un minuto.

Un minuto, ahora

Hace cuánto que lo estás sintiendo ahí? Muchas veces la zona estaba antes que el problema.
Termómetro · 2 minutos

Del uno al diez

Seis áreas, un número cada una, para ver cuánto te está costando el laburo. No pienses mucho: el primero que te sale es el bueno.

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La más baja te sorprendió? Si no te sorprendió, hace rato que la venís sabiendo.
Cuenta · 1 minuto

Cuando baje el laburo

Hay algo que vas a hacer "cuando baje el laburo". Esto no es para que te sientas mal: es un número, nada más.

—

Qué tendría que pasar para que ese número deje de crecer? Si la respuesta es "que baje el laburo", te aviso: no baja.
Quemado · 2 minutos

12 señales de que estás quemado de laburo

Marcá las que te pasaron esta semana, sin pensarlo mucho. No es un diagnóstico ni se le parece.

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Esto no reemplaza ninguna consulta profesional. Es una foto de tu semana, nada más.

Cuántas marcaste? Si querés, escribime QUEMADO por Instagram con tu número y lo vemos.
Más prácticas

Dos más, para cuando quieras ir más hondo

Vara · 2 minutos

De quién es la vara

Ocho preguntas sobre con qué te medís. No es un diagnóstico ni se le parece: es para ver de dónde salió esa medida.

—

Esto no dice nada de cómo sos. Dice de dónde sacaste la medida, que es otra cosa y se puede mover.

Si la vara la hubieras puesto vos, dónde la pondrías? Antes de contestar, exhalá largo tres veces. La respuesta cambia.
Lista · 3 minutos

Las tres que venís esquivando

Tres conversaciones pendientes. Escribilas con nombre, aunque sea el apodo, y decime dos cosas de cada una.

    Cuál sería la primera frase? Escribila hoy en el teléfono. No la mandes. Con escribirla alcanza por ahora.

    Y si querés aprender a apagar conmigo?

    Todo esto es una muestra de cómo trabajo: desde el cuerpo, con cosas simples que se hacen entre reunión y reunión. Si laburás todo el día y no podés cortar, hay un proceso de 90 días para eso, sin dejar tu laburo.

    Diez minutos por día, seis sesiones uno a uno, y la misma medición al principio y al final. Mirá de qué se trata y, si te cierra, hablamos.

    Ver el programa de 90 días