“Iba a más de 120, en sexta a fondo”
La cabeza no paraba: todo bajo control, todo perfecto, todo en automático. Venía con años de trabajo personal encima y buscaba otra cosa. Hoy decide desde otro lugar y se anima a pedir ayuda.
Para workaholics · Programa de 90 días
En 90 días, con 10 minutos por día, volvés a dormir y levantarte descansado, apagás la cabeza cuando salís del laburo y cortás el finde sin el celular encima. Con el cuerpo, no con otra lista de consejos para organizarte mejor.
45 minutos, sin costo. Si no sos para el programa, te lo digo ahí mismo.

Si laburás todo el día
Desde afuera te va bien: laburo, plata, familia. Por dentro estás reventado. Sabés que así no podés seguir, pero no sabés cómo bajar sin que se te caiga todo.
Dormís y te levantás reventado
Las 4 de la mañana, pensando en el laburo
Es lo primero que mirás y lo último antes de dormir
Tus hijos te hablan y estás contestando un mail
Reaccionás y a los dos minutos te arrepentís
Te tomás vacaciones y seguís con el celular
No te sobra laburo, te falta apagar
Tu cuerpo quedó prendido en modo laburo las 24 horas: en la cena, en la cama, en la playa. Y ninguna agenda mejor lo apaga.
Por eso no te sirvió organizarte mejor, ni la app de meditación que abriste dos veces. No te falta disciplina. Te falta un cuerpo que sepa cortar.
En el agua helada aprendés a apagarlo en diez segundos. En 90 días lo hacés en la oficina, en el auto y en tu casa.
Cómo es el programa
No te pido una hora de meditación ni que te levantes a las cinco. Te pido diez minutos, y que los hagas.
Respiraciones cortas que podés hacer en el escritorio, en el auto o antes de entrar a tu casa. Cuando el cuerpo baja, la cabeza lo sigue.
Del agua en la cara a la ducha fría, de a poco. El frío le enseña al cuerpo a cortar el modo laburo en segundos. Nada de hazañas.
En las sesiones miramos qué hace que no puedas cortar: la culpa de parar, el "si no estoy yo, se cae todo". Con el cuerpo más tranquilo, eso se puede mover.
Se mide
Al principio y al final de los 90 días medimos tu nivel de estrés con las mismas preguntas: cómo dormís, cómo arrancás y terminás el día, cuánto cortás cuando salís del laburo. Así no dependés de lo que sentís un martes a la noche: tenés el número.
Lo que te llevás
El programa no promete que vas a rendir más ni que vas a laburar menos horas, y no reemplaza un tratamiento médico ni psicológico. Lo que entrena es que tu cuerpo sepa apagar cuando terminás.
Para quién es
Testimonios
Dónde estaban cuando empezaron y qué cambió en 90 días
“Iba a más de 120, en sexta a fondo”
La cabeza no paraba: todo bajo control, todo perfecto, todo en automático. Venía con años de trabajo personal encima y buscaba otra cosa. Hoy decide desde otro lugar y se anima a pedir ayuda.
“Vivo el día, no estoy esperando que termine”
Llegaba ausente al final de cada jornada, agotada por la rutina. Hoy atraviesa lo difícil con calma y decide cómo quiere vivir su día. Ella lo avisa: “requiere de vos, incomoda”.
“Volví a mi eje”
Empezó con palpitaciones, niebla mental y sin poder organizarse. Las palpitaciones bajaron desde las primeras sesiones de respiración, y después empezó a poner límites sin sentir culpa.
“Los miedos se hicieron más chicos”
Venía con trabas para decidir y un embrollo en la cabeza que no lograba ordenar. Hoy habla, es más espontánea y su entorno cercano nota la diferencia.
Aprendí que tengo todo el poder sobre mí, a no dar lugar al miedo y, sobre todo, a callar mi cabeza y disfrutar de todo lo que puedo lograr.
Cynthia A.
Fui con escepticismo. Pero reconozco que me cambió el chip. Hoy aplico en mí todo lo aprendido.
Roberto C.
Me ayudaron a descubrir herramientas para conocerme mejor, comprenderme y tratarme con más amor. Fede transmite una confianza genuina que invita a abrirse y logra que uno se sienta empoderado. Escucha con mucha atención y recuerda cada detalle de lo que compartís.
Pablo M.
Siempre me ayudó a mantenerme centrado en mis objetivos, sin olvidarme de lo que realmente importa. Es un gran Coach. Siempre consigue sacar tu mejor versión.
Andrés B.
Quién te va a acompañar
Laburo en una empresa y llevo dos proyectos. No te hablo del que labura todo el día desde un retiro en la montaña: soy uno, y sé lo que es contestar el último mail en la cama.
Soy instructor certificado del Método Wim Hof Nivel 2 y coach ontológico. En diciembre de 2025 fui el único instructor latinoamericano seleccionado para la Expedición de Invierno con Wim Hof en Suecia. Más de mil personas pasaron por mis talleres, retiros y por el Club del Hielo.
Lo que más me importa es que al día 90 te quedes con las herramientas y no conmigo.
Preguntas
Son diez minutos por día, entre reunión y reunión. Si no tenés diez minutos, es justo por eso.
No te pido que bajes el ritmo del laburo. Te enseño a apagar cuando terminás, que es otra cosa.
Un rato, sí. Pero si dormís y te levantás reventado, ya no te está haciendo rendir: te está cobrando.
Por eso el frío y la respiración. No te pido que te quedes quieto media hora: es corto y se siente en el cuerpo desde el primer día.
No es hablar de lo que te pasa: es entrenar el cuerpo para apagar. Se puede hacer junto con la terapia, y muchos lo hacen.
El laburo no va a bajar. Es la misma razón con la que llegaste hasta acá.
Una videollamada de 45 minutos, sin costo. Miramos cómo estás hoy, qué es lo que más te cuesta apagar y si el programa es o no el camino. Si no sos para esto, te lo digo en la llamada y te digo qué haría yo en tu lugar.
El siguiente paso
45 minutos, sin costo y sin vender nada. Miramos qué es lo que más te cuesta apagar, hace cuánto, y si el programa es o no el camino.